Nueve de cada diez botellas de agua analizadas en un estudio internacional contenían microplásticos en el agua embotellada. No una marca concreta ni un país concreto: el 93 % de 259 botellas compradas en nueve países distintos.
Compramos agua embotellada precisamente para evitar lo que creemos que lleva el grifo. La paradoja es que el envase que la protege está soltando dentro de ella lo mismo que queremos evitar, en cantidades que hasta hace poco ni siquiera sabíamos medir.
En este artículo repasamos qué dicen exactamente las dos investigaciones de referencia, por qué las cifras se multiplicaron por cien de un año para otro, qué se sabe y qué no sobre sus efectos, y cuál es el único método doméstico con capacidad real para retirarlos.
Qué encontraron los estudios
Hay dos investigaciones que marcan el antes y el después.
La primera, de 2018. Un análisis impulsado por la organización periodística Orb Media y realizado bajo la supervisión de la Dra. Sherri Mason, de la State University of New York at Fredonia, examinó 259 botellas de 11 marcas compradas en 9 países. El resultado: se detectaron partículas plásticas en el 93 % de las muestras, con una media de 325 partículas por litro. Algunas botellas no mostraron ninguna; otras superaron las 10.000.
La segunda, de 2024, y mucho más contundente. Investigadores de las universidades de Columbia y Rutgers publicaron en la revista PNAS un trabajo que estrenaba una técnica capaz de detectar partículas de hasta 100 nanómetros. Analizaron tres marcas populares y encontraron una media de unas 240.000 partículas de plástico por litro, en un rango de 110.000 a 370.000.
La diferencia entre 325 y 240.000 no es que el agua haya empeorado. Es que antes no sabíamos mirar tan pequeño.
Un litro de agua embotellada contiene de media unas 240.000 partículas de plástico detectables, de las cuales cerca del 90 % son nanoplásticos.Estudio de la Universidad de Columbia y Rutgers, publicado en PNAS (2024)
De micro a nano: por qué el dato cambió tanto
Un microplástico mide menos de 5 milímetros; los más pequeños que se detectaban con las técnicas clásicas rondaban la micra. Un nanoplástico es mil veces menor: se mide en nanómetros.
Durante años, los estudios contaban solo lo que sus instrumentos podían ver. El trabajo publicado en PNAS empleó una técnica de imagen que hace resonar moléculas concretas mediante láseres, y así pudo identificar y contar partículas hasta entonces invisibles. Cerca del 90 % de todo lo que encontraron eran nanoplásticos: justo el tramo que nadie estaba contando.
Esto importa por una razón: cuanto más pequeña es la partícula, más fácil le resulta atravesar barreras biológicas.
De dónde sale el plástico que te bebes
La intuición dice que el plástico viene del agua. Los estudios apuntan a que buena parte viene del propio envase.
- El tapón. Cada vez que se rosca y desenrosca, la fricción genera partículas que caen dentro.
- El PET de la botella. El material se degrada con el tiempo, especialmente con el calor y el sol.
- El calor. Una botella olvidada en el coche libera más partículas.
- La reutilización. Rellenar una botella de un solo uso acelera su degradación interna.
- El proceso de embotellado. Filtros y conducciones plásticas también aportan su parte.
De hecho, en el estudio de PNAS una parte relevante de las partículas identificadas correspondía a poliamida, un plástico habitual en los filtros industriales, no en las botellas. Es decir: parte del plástico entra antes de que el agua llegue al envase.
Qué sabemos (y qué no) sobre la salud
Aquí toca ser honestos, porque hay mucho titular alarmista.
Lo que está demostrado: los microplásticos y nanoplásticos están presentes de forma generalizada en el agua embotellada, en cantidades muy superiores a lo que se creía.
Lo que NO está demostrado: que esa exposición cause un daño concreto y cuantificado en las personas. La Organización Mundial de la Salud revisó la evidencia disponible y concluyó que es limitada, pidiendo más investigación antes de establecer umbrales de riesgo.
Dicho de otro modo: nadie ha demostrado que sea peligroso, y nadie ha demostrado que sea inocuo. Estamos en el terreno de la precaución razonable, no de la emergencia sanitaria. Cualquiera que te venda un equipo prometiéndote que "los microplásticos te enferman" está afirmando algo que la ciencia todavía no sostiene.
Lo que sí es una decisión legítima es reducir una exposición evitable mientras la ciencia avanza.
El agua del grifo, ¿es mejor opción?
En términos de plástico, los estudios disponibles apuntan a que sí: el agua de red presenta concentraciones muy inferiores, sencillamente porque no ha pasado meses dentro de un envase de plástico.
Pero el agua del grifo tiene sus propias pegas, y conviene no cambiar un problema por otro:
- Cloro. Necesario para desinfectar, responsable del sabor y el olor.
- Cal. No es un riesgo para la salud, pero sí para tus electrodomésticos.
- La instalación de tu edificio. El agua sale correcta de la potabilizadora; lo que recorre después son las tuberías de tu calle y de tu finca.
La conclusión razonable no es "grifo sí, botella no", sino tratar el agua del grifo en el punto de consumo. Es la opción más barata, la que menos plástico genera y la única que controlas tú.
Cómo eliminar los microplásticos del agua en casa
No todos los sistemas sirven, y aquí es donde mucha gente se equivoca de compra.
| Sistema | ¿Retiene microplásticos? | Para qué sirve realmente |
|---|---|---|
| Jarra filtrante (carbón activo) | No de forma fiable | Mejora sabor y reduce cloro |
| Descalcificador | No | Elimina la cal, protege tuberías |
| Filtro de sedimentos | Solo partículas grandes | Retiene arena y óxido |
| Ósmosis inversa | Sí | Retira microplásticos, nanoplásticos, cloro, metales |
La razón es puramente física. La membrana de una ósmosis inversa tiene poros del orden de 0,0001 micras. Un microplástico es órdenes de magnitud mayor, y la inmensa mayoría de los nanoplásticos también.
Un matiz importante y honesto: una ósmosis no protege tus tuberías de la cal, y un descalcificador no retira microplásticos. Son equipos distintos para problemas distintos.
Fuentes
- Qian, N. et al. (2024). Rapid single-particle chemical imaging of nanoplastics by SRS microscopy. PNAS, Columbia University y Rutgers University. Nota de prensa.
- Orb Media / State University of New York at Fredonia (2018), Dra. Sherri Mason. 259 botellas, 11 marcas, 9 países.
- Organización Mundial de la Salud: evidencia limitada sobre efectos en salud humana.



